10 septiembre 2006
Crónica de un show: Plaza Cívica - 9 / 09 / 2006
(Crónica de El Polaco)
Luego de una prueba de sonido que se tornó un tanto dolorosa por padecimientos vinculados con el cablerío y un rebote que mandaba como una bola de vuelta al escenario la música que intentábamos mandar hacia la sala vacía. Trabajamos bien y tranquilos pero se nos hizo un poco tarde: 20.45. Pensando en que el show iba a poder empezar 21.30 o 22, un par se fueron a cambiar a sus casas cercanas. En ese momento, los muchachos que trabajan en la Plaza Cívica nos dijeron que teníamos que arrancar a las 21.15. Y ya venía entrando inesperadamente gente a la que dejaríamos 45 minutos mirando un escenario vacío desde la platea.
Huevo no llegaba y Lisandro no encontraba el afinador. Eran las 21.20 más o menos, y cuando Lisandro le pidió el afinador Huevo le respondió que no había traído el prolongador. “Huevo no trajo el afinador”, me dice Lisandro, yo respondo: “¿Se lo llevó a la casa? ¿Y ahora?” Pocos minutos más tarde, ya habíamos empezado a afinar y el público, que mucho más inesperadamente que antes seguía entrando en masa y con una amplitud etárea que hacía muchos años que no teníamos enfrente, empezó a hacer palmas.
Subo con mis lentes negros con los que pretendo invadir el escenario cual mafioso de la Rusia post-soviética en el bolsillo. Los chicos se disponen a tocar, bajo del escenario y me los pongo. Saludo y arranca el tema. Y ahí empezó: un infernal ruido de cables cruzados, rotos y engualichados se arremetía en mi vida rugiente desde el monitor. Sólo pude pensar en que eran bombas que sonaban como un instrumento más en la historia que estábamos contando, la de “El Niño Bomba”, con guitarra acústica, acordeón, violín, el tin whistle del Teto en otra tonalidad y un infernal ruido de cables que, ojalá los espectadores hubieran sentido lo mismo, podían sonar, con más buena voluntad que imaginación a ¿bombas tal vez?
Cuando se viene Padre de Todos los Sánguches, el tercer tema, ya no hay razón para seguir adornando el audio del show con “bombas” así que tenemos que celebrar el funeral del violín. Y mientras todos cantan “Padre” arriba y abajo del escenario, yo no puedo dejar de pensar en si el violín estará muerto el resto del show. Pero el violín vuelve, después de una ceremonia de cambio de cables y directas de la que sólo no participó el portero, en “El Lado Claro”, por suerte, aunque tenemos que conformarnos con un persistente ruido a olas de mar que emana del monitoreo.
Podemos hacer la nueva versión de “Tarde”, con banda entera, en la que tratamos de generar un ambiente bailable a pesar de la tristeza, acelerando un poquito el vals (en realidad yo, que lo empezaba, lo tiré un poco para atrás en el tempo, no me banqué ir tan para adelante y la banda me tuvo que seguir más tranqui). Es un buen momento para “El Lado Oscuro”, generamos un buen clima en un auditorio tan diverso pero paciente. Se ve que estamos levantando el show, a pesar de un comienzo calamitoso.
“Tengo otra mala noticia”, me dice Huevo mientras todavía sonaban inesperados –como toda la noche— aplausos. “Corté cuerda de la acústica”. A esta altura arrecian en nuestras cabezas nuestra negligencia de no tener un plomo fijo, y menos esta noche. De alguna manera, volvemos a 1991, pero por caminos distintos. Somos dos amateurs tratando de que no se note y cada vez es más notorio. Yo me sumerjo en la lista de temas, para ver cuántos temas no voy a poder tocar con guitarra, cuántos no vamos a poder tocar. Pero no decimos nada y Huevo arranca con “Te Conozco”, la platea se levanta y nosotros no tenemos opción: cuando uno está mal no puede dejar de responder por aquello que alguna vez hizo bien.
Entonces Huevo se ilumina. Sabe que este show hay que remarlo, está muy claro, y si hacen falta más datos se huele desde el monitor el sonido de mar que emerge del violín de Maxi. Huevo pide, entonces, ayuda a la costa. Y desde el público salen amigos para cambiar la cuerda. Tocamos, para aprovechar el momento, una extraña versión de “Chicos” con una sola viola, la eléctrica, y empezamos a saltar como intentando que no se note lo raro que suena el tema. Pero los temas que siguen no se pueden truchar así. Además ya están detrás del teloncete que hace las veces de camarín Franco, de Los Sucesores, y Carlos, el operador de sonido de Fito Páez, y no sé cuántos amigos más tratando de pelear con la cuarta cuerda de la acústica, que no sé de dónde la sacaron porque me parece que yo no tenía más.
El cambio en la lista no queda mal. “Bailen Giles” y “Tres tiros” son nuevas canciones pero pegadizas. De pronto aparece en escena otra vez la acústica y se merece ser recibida como un resucitado en medio de una ¿misa? de Jimmy Swagart.
El final es feliz. El show había sido complicado pero la banda lo pudo superar. Todos pusimos huevos para eso, y no podía ser de otra manera: estaban Julia y Mateo, los hijos de Huevo –el bebé de 8 meses hacía su debut en un recital de rock--, estaba Sarita la hija del Teto, había demasiados chicos como para permitir, nuevamente, que incomprensibles boludeces de los adultos arruinen fiestas a los niños. Así, desde la paternidad que nos va tocando vivir abajo del escenario, pudimos salir del infantil amateurismo que nos tocó revivir al comienzo del show.
Pasó un recital más, lleno de grandes y chicos. Difícil, como la digestión de solo pensar que a metros del escenario, en el patio central de la vieja jefatura que de algún modo la democracia intenta recuperar como espacio para compartir la vida pública, se elevaba como un monumento demolido un oscuro lugar en donde se torturaba impunemente a los que pensaban de otro modo.
Tal vez la enseñanza del show sea que hay que remar, y remar mucho, para evitar que nuestros hijos vuelvan a ser víctimas de la idiotez de los adultos, especialmente esa tan aberrante que todavía se hace recordar desde las ruinas de la antigua cárcel ubicada a metros del escenario.
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Diario de shows y otras crónicas
06 septiembre 2006
Hola coelamigos, esta vez a cantar gratarola...
No pretendan, pues, que hagamos un mail chistoso para avisarles
Es realmente un drama para nosotros el hecho de poder ofrecerles un recital en el que ustedes pueden ir a escuchar a una gran banda que interpretará piezas memorables con una gran calidad técnica y una increíble dosis de emotividad para una audiencias caracterizada... por no garpar.
Ya podemos verles las caritas a los que "nunca" pueden ir porque se quedan dormidos, porque "e hizo tarde en el asado", porque "hacía frío", porque "tuve un compromiso, disculpá", porque tenían que ir a la cancha, porque prefirieron ir al recital de pirpinela o porque EL REGRESO DEL COELACANTO no les gusta. Todos, incluso los del último ítem, estarán presentes seguramente el sábado próximo en la plaza cívica para disfrutar de uno de los peores acontecimientos que los músicos podemos padecer: tocamos gratis.
De esa manera, será mucho más difícil para nosotros arruinarles la velada. Total, si es gratis, ¿qué les importa clavarse con un show mediocre?
Pero no importa, vengan igual, vengan a reírse de nosotros, de nuestra decadencia y de nuestra depresión de vieja gorda abandonada. Vengan porque además de gratis, es bajo techo, en una hermosa sala ubicada en el primer piso. Agenden pues, malditos
EL REGRESO DEL COELACANTO
SABADO 9 DE SEPTIEMBRE - 21 HS
PLAZA CIVICA (primer piso, bajo techo, calentito)
San Lorenzo entre Moreno y Dorrego (Rosario)
(entren sin miedo...)
ah, es gratarola
www.coelacanto.com.ar
No pretendan, pues, que hagamos un mail chistoso para avisarles
Es realmente un drama para nosotros el hecho de poder ofrecerles un recital en el que ustedes pueden ir a escuchar a una gran banda que interpretará piezas memorables con una gran calidad técnica y una increíble dosis de emotividad para una audiencias caracterizada... por no garpar.
Ya podemos verles las caritas a los que "nunca" pueden ir porque se quedan dormidos, porque "e hizo tarde en el asado", porque "hacía frío", porque "tuve un compromiso, disculpá", porque tenían que ir a la cancha, porque prefirieron ir al recital de pirpinela o porque EL REGRESO DEL COELACANTO no les gusta. Todos, incluso los del último ítem, estarán presentes seguramente el sábado próximo en la plaza cívica para disfrutar de uno de los peores acontecimientos que los músicos podemos padecer: tocamos gratis.
De esa manera, será mucho más difícil para nosotros arruinarles la velada. Total, si es gratis, ¿qué les importa clavarse con un show mediocre?
Pero no importa, vengan igual, vengan a reírse de nosotros, de nuestra decadencia y de nuestra depresión de vieja gorda abandonada. Vengan porque además de gratis, es bajo techo, en una hermosa sala ubicada en el primer piso. Agenden pues, malditos
EL REGRESO DEL COELACANTO
SABADO 9 DE SEPTIEMBRE - 21 HS
PLAZA CIVICA (primer piso, bajo techo, calentito)
San Lorenzo entre Moreno y Dorrego (Rosario)
(entren sin miedo...)
ah, es gratarola
www.coelacanto.com.ar
19 agosto 2006
Próxima fecha: sábado 26 de agosto
Hola coelamigos !!!
Están muy aburridos?
Qué lástima, no tenemos ninguna propuesta para sacarlos de ese estado.
Es que, así como viene la mano, los años que tenemos por delante no sólo pintan aburridos sino que además se vienen bastante turbios, a saber: guerras globalizables con armas de lo más insólitas, a saber: bombas humanas portátiles y autodetonables en lugares públicos atestados de potenciales víctimas y con claras connotaciones occidentales-cristianas; armas de destrucción masiva en poderes de terroristas de Estado diseminados por todo el globo bajo la fachada de las presidencias de las naciones; algunos son empresarios petroleros devenidos en pseudopolíticos (como Junior en los Estados Podridos) y otros viejos guerrilleros que sobrevivieron a la inmolación temprana y ya llegaron a la edad en la que pueden mandar a morir para matar (como Mahmud); otros son viejos dictadores del orto del mundo que de alguna manera alcanzaron la manera de enmascarar sus complejos de inferioridad en un pulsador con botón rojo (como Kim); todos tomando el té con la reina de Inglaterra, que sigue manejando todo, sí, sí; armas de destrucción económica y social como el capitalismo salvaje y posindustrial; armas de destrucción moral como las iglesias excluyentes y fanáticas, que no conciben que el prójimo crea en lo mismo pero de otra manera (y aportando a otra urna, sobre todo); canales que transmiten 24 horas de ¿noticias? vinculadas a los ¿deportes?; Macris, hijas de Mirtas Legrands, y sus descendientes; siguen las firmas...
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vieron que no era suficiente con la erradicación de Menem?
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En la Argentina, la teoría evolucionista logrará que cada vez más gente se vuelque a las religiones más irracionales que vayan apareciendo.
Ejemplos del mapa Pokémon argento
En el humor...
Espalter, Almada y el Hombre del Doblaje evolucionaron en
Urdapilleta-Barea-Tortonese que originaron a Tinelli- Pergolini-Petinato
En las armas...
San Martín, Bolívar, Belgrano evolucionaron en... mejor lo dejamos ahí
Fulbo
Michelli, Ceconatto, Lacasia, Grillo y Cruz evolucionaron en ... Chipi Barihjo
Música
Pimpinela se convirtió The Real Millie Vanilli (bueno, en Miranda, pero es muy obvio)
Artaud -- Spinetta -- Ilya Kuriaki -- Cristina Aguilera
Palito Ortega - Charly - Palito Ortega
Pappo - Dios
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La frastraslafra que antecede, de dudosas cualidades humorísticas, tiene como objetivo ilustrar acerca de los problemas del mundo y el país. Y todo eso sin nombrar a Kirchner, porque también hemos sido alcanzados por el rigor de la censura (en realidad nos prometió trabajo en el Tren Balá).
En este marco de incierto contenido, ¿qué mejor que un recital de El Regreso del Coelacanto para tratar de abordar hacia otra dimensión que nos deposite en un mundo mejor?
pues agenden:
Están muy aburridos?
Qué lástima, no tenemos ninguna propuesta para sacarlos de ese estado.
Es que, así como viene la mano, los años que tenemos por delante no sólo pintan aburridos sino que además se vienen bastante turbios, a saber: guerras globalizables con armas de lo más insólitas, a saber: bombas humanas portátiles y autodetonables en lugares públicos atestados de potenciales víctimas y con claras connotaciones occidentales-cristianas; armas de destrucción masiva en poderes de terroristas de Estado diseminados por todo el globo bajo la fachada de las presidencias de las naciones; algunos son empresarios petroleros devenidos en pseudopolíticos (como Junior en los Estados Podridos) y otros viejos guerrilleros que sobrevivieron a la inmolación temprana y ya llegaron a la edad en la que pueden mandar a morir para matar (como Mahmud); otros son viejos dictadores del orto del mundo que de alguna manera alcanzaron la manera de enmascarar sus complejos de inferioridad en un pulsador con botón rojo (como Kim); todos tomando el té con la reina de Inglaterra, que sigue manejando todo, sí, sí; armas de destrucción económica y social como el capitalismo salvaje y posindustrial; armas de destrucción moral como las iglesias excluyentes y fanáticas, que no conciben que el prójimo crea en lo mismo pero de otra manera (y aportando a otra urna, sobre todo); canales que transmiten 24 horas de ¿noticias? vinculadas a los ¿deportes?; Macris, hijas de Mirtas Legrands, y sus descendientes; siguen las firmas...
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vieron que no era suficiente con la erradicación de Menem?
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En la Argentina, la teoría evolucionista logrará que cada vez más gente se vuelque a las religiones más irracionales que vayan apareciendo.
Ejemplos del mapa Pokémon argento
En el humor...
Espalter, Almada y el Hombre del Doblaje evolucionaron en
Urdapilleta-Barea-Tortonese que originaron a Tinelli- Pergolini-Petinato
En las armas...
San Martín, Bolívar, Belgrano evolucionaron en... mejor lo dejamos ahí
Fulbo
Michelli, Ceconatto, Lacasia, Grillo y Cruz evolucionaron en ... Chipi Barihjo
Música
Pimpinela se convirtió The Real Millie Vanilli (bueno, en Miranda, pero es muy obvio)
Artaud -- Spinetta -- Ilya Kuriaki -- Cristina Aguilera
Palito Ortega - Charly - Palito Ortega
Pappo - Dios
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La frastraslafra que antecede, de dudosas cualidades humorísticas, tiene como objetivo ilustrar acerca de los problemas del mundo y el país. Y todo eso sin nombrar a Kirchner, porque también hemos sido alcanzados por el rigor de la censura (en realidad nos prometió trabajo en el Tren Balá).
En este marco de incierto contenido, ¿qué mejor que un recital de El Regreso del Coelacanto para tratar de abordar hacia otra dimensión que nos deposite en un mundo mejor?
pues agenden:
EL REGRESO DEL COELACANTO
en el ciclo 45 dB*
sábado 26 de agosto -- 22 hs
SUM del CEC - (Sargento Cabral y el Río - Rosario)
La entrada sale cinco mangos porque lo organiza la Muni. Antes se proyectarán videos copados que ya les vamos a confirmar: puede ser algún show de Dylan, Talking Heads, Las Primas o Piola Vago.
La capacidad del lugar es limitada. El que no va, realmente se va a joder al día siguiente, al comprobar en el aula o en la oficina que todo-sigue-igual. Y el que va también se va a joder, pero habrá pasado un rato que le permitirá comprobar que el aula o la oficina, después de todo, no están tan mal...
* 45 db: músicos en el living (esta es la official data)
.:: Todos los jueves a las 22 , en el Centro de Expresiones Contemporáneas (CEC), se realiza el ciclo 45 dB: Músicos en el Living , una novedosa propuesta de recitales acústicos en los que el volumen, independientemente del género del recital, se encuadrará dentro del nivel permitido por la legislación: 45 dB (decibeles). Es un encuentro entre artistas y público, en el que los músicos presentarán sus creaciones en un ambiente íntimo. A partir de octubre, dentro de este ciclo se harán recitales temáticos por género. No obstante, todos los encuentros musicales que se realicen en el CEC se harán con el volumen a 45 dB.
24 julio 2006
Otro día del amigo
(20 de julio de 2006 - Parque de la Agricultura - Esperanza)
El día empezó temprano, a eso de las 9. La fecha era en un parque de la ciudad de Esperanza, a unos 180 kilómetros de Rosario. Sabíamos que... en realidad no sabíamos nada, ni siquiera por qué nos habían contratado. Pero allá fuimos, confiando en la gente con la que apenas habíamos hablado por teléfono.
A las 9.30 empezamos a cargar todo el bartulaje en un minibus. Diego no venía, no lo pudimos localizar, entonces decidimos ir sin operador. "Allá tiene que haber alguien que nos mezcle", coincidimos cuando ya llevábamos una hora de atraso, pero no estábamos muy convencidos. En el viaje empezaron a circular temas de charla, mientras algunos se iban quedando durmiendo y Miguel avanzaba con el minibús por la autopista Rosario-Santa Fe. Hablamos un poco de cine, de música, hasta que alguien se acordó de que teníamos que hablar sobre el arte de tapa del disco. Sacamos un par de conclusiones, nada definitivo, hasta que llamó Dieguito. "Me quedé dormido, ¿quieren que me tome un colectivo", me dijo por el celular. Pero no había colectivos a Esperanza ese día.
Llegamos a Esperanza y, como nos habíamos dicho sin lograr convencernos, con el sonido estaba todo bien. Allá nos esperaba Gonzalo, un pibe que tiene una banda y trabaja en el área de juventud de la Muni de Esperanza. También estaba todo bien. A probar sonido pues.
El Largo armaba la bata y algunos paséabamos por el Parque de la Agricultura. Eran casi las 2 de la tarde y había birra y fernet por todos lados. Buena onda.
Cuando nos quisimos dar cuenta estábamos arriba probando, mientras algunos se empezaban a acercar a partir del incipiente batuque. Pablo, el sonidista, nos dijo desde la consola que estaba todo bien. Todo seguía bien, y cuando nos quisimos dar cuenta ya estábamos de vuelta, con camisa, corbata y lentes, para empezar el show.
Arrancamos con "Padre de todos los sánguches", luego de una aclaración que parecía conveniente sobre la temática choripanera de la canción. Vino bien, porque el coro inicial pareció una plegaria hambrienta que al parecer todo el mundo captó. Y seguimos con "Cansado". Entonces Huevo convocó a bailar una polka e hicimos "Pinocho y Chapete". Abajo del escenario, sobre la cancha de básquet del parque, algunos bailaban algo que parecía una polka. Otros seguían sentados pero atentos. Cuando los temas terminaban, aplaudían y todo. Lo que al principio nos parecían pequeñas sorpresas se fueron trastocando en confirmaciones: la banda sonó bien, todo estaba bien organizado, hasta el día del amigo parecía tener un significado especial.
Cuando uno tiene una banda de rock durante tantos años sin lograr condiciones de producción que permitan vivir de la música en el aspecto material, o sea, trabajar de músicos, algunas cuestiones extramusicales como la amistad van tomando otra relevancia que nadie puede vivir en otros aspectos de su vida. Uno está en el escenario rodeado de músicos que a esta altura del partido son amigos. Amigos que comparten sueños, proyectos, pero también frustraciones. Pero hay días en los que sale todo bien, como esta vez, y no queda otra alternativa que disfrutar.
El vértigo del éxito y toda la merda extramusical que rodea la vida de los músicos de rock son un árbol que suele tapar el bosque de la historia. La historia de cada uno, la historia individual y la colectiva que compartimos en la banda. La historia que escribimos todos los días y que sólo podemos recordar quienes la vamos viviendo. Una historia sin héroes, pero con muchas batallas ganadas y perdidas. Una historia chiquita, pero que se va haciendo grande mientras pasan los años. Una historia que no puede contemplarse on line, pero que va tomando forma a medida que se afianza en la memoria de cada uno y vuelve a actualizarse en forma de anécdotas.
Muchas anécdotas quedarán de este día de la amistad que nosotros compartimos como músicos en una ciudad cerca y a la vez lejos de la nuestra, en un parque en el que diez minutos después de que termináramos el show haciendo un bis con un tema de Sumo (pegamos, muy en onda zapada "Kaya" con una partecita "Waiting in vain" de Marley, y fue cualquiera) se estaba armando un tole tole con amigos que no tenían más en común que sus ganas de pegarse.
Así, mientras agradecíamos la atención recibida de la gente de Esperanza, fuimos guardando las cosas mientras la fiesta se convertía en... historia. En una pequeña parte de nuestra historia. En una pequeña parte fundamental de nuestra historia que seguramente debería ser ignorada por nuestros biógrafos, si algún día a alguien se le ocurre que esta historia merece ser contada porque algo tan lábil como el éxito pudiera ameritarlo.
El día empezó temprano, a eso de las 9. La fecha era en un parque de la ciudad de Esperanza, a unos 180 kilómetros de Rosario. Sabíamos que... en realidad no sabíamos nada, ni siquiera por qué nos habían contratado. Pero allá fuimos, confiando en la gente con la que apenas habíamos hablado por teléfono.
A las 9.30 empezamos a cargar todo el bartulaje en un minibus. Diego no venía, no lo pudimos localizar, entonces decidimos ir sin operador. "Allá tiene que haber alguien que nos mezcle", coincidimos cuando ya llevábamos una hora de atraso, pero no estábamos muy convencidos. En el viaje empezaron a circular temas de charla, mientras algunos se iban quedando durmiendo y Miguel avanzaba con el minibús por la autopista Rosario-Santa Fe. Hablamos un poco de cine, de música, hasta que alguien se acordó de que teníamos que hablar sobre el arte de tapa del disco. Sacamos un par de conclusiones, nada definitivo, hasta que llamó Dieguito. "Me quedé dormido, ¿quieren que me tome un colectivo", me dijo por el celular. Pero no había colectivos a Esperanza ese día.
Llegamos a Esperanza y, como nos habíamos dicho sin lograr convencernos, con el sonido estaba todo bien. Allá nos esperaba Gonzalo, un pibe que tiene una banda y trabaja en el área de juventud de la Muni de Esperanza. También estaba todo bien. A probar sonido pues.
El Largo armaba la bata y algunos paséabamos por el Parque de la Agricultura. Eran casi las 2 de la tarde y había birra y fernet por todos lados. Buena onda.
Cuando nos quisimos dar cuenta estábamos arriba probando, mientras algunos se empezaban a acercar a partir del incipiente batuque. Pablo, el sonidista, nos dijo desde la consola que estaba todo bien. Todo seguía bien, y cuando nos quisimos dar cuenta ya estábamos de vuelta, con camisa, corbata y lentes, para empezar el show.
Arrancamos con "Padre de todos los sánguches", luego de una aclaración que parecía conveniente sobre la temática choripanera de la canción. Vino bien, porque el coro inicial pareció una plegaria hambrienta que al parecer todo el mundo captó. Y seguimos con "Cansado". Entonces Huevo convocó a bailar una polka e hicimos "Pinocho y Chapete". Abajo del escenario, sobre la cancha de básquet del parque, algunos bailaban algo que parecía una polka. Otros seguían sentados pero atentos. Cuando los temas terminaban, aplaudían y todo. Lo que al principio nos parecían pequeñas sorpresas se fueron trastocando en confirmaciones: la banda sonó bien, todo estaba bien organizado, hasta el día del amigo parecía tener un significado especial.
Cuando uno tiene una banda de rock durante tantos años sin lograr condiciones de producción que permitan vivir de la música en el aspecto material, o sea, trabajar de músicos, algunas cuestiones extramusicales como la amistad van tomando otra relevancia que nadie puede vivir en otros aspectos de su vida. Uno está en el escenario rodeado de músicos que a esta altura del partido son amigos. Amigos que comparten sueños, proyectos, pero también frustraciones. Pero hay días en los que sale todo bien, como esta vez, y no queda otra alternativa que disfrutar.
El vértigo del éxito y toda la merda extramusical que rodea la vida de los músicos de rock son un árbol que suele tapar el bosque de la historia. La historia de cada uno, la historia individual y la colectiva que compartimos en la banda. La historia que escribimos todos los días y que sólo podemos recordar quienes la vamos viviendo. Una historia sin héroes, pero con muchas batallas ganadas y perdidas. Una historia chiquita, pero que se va haciendo grande mientras pasan los años. Una historia que no puede contemplarse on line, pero que va tomando forma a medida que se afianza en la memoria de cada uno y vuelve a actualizarse en forma de anécdotas.
Muchas anécdotas quedarán de este día de la amistad que nosotros compartimos como músicos en una ciudad cerca y a la vez lejos de la nuestra, en un parque en el que diez minutos después de que termináramos el show haciendo un bis con un tema de Sumo (pegamos, muy en onda zapada "Kaya" con una partecita "Waiting in vain" de Marley, y fue cualquiera) se estaba armando un tole tole con amigos que no tenían más en común que sus ganas de pegarse.
Así, mientras agradecíamos la atención recibida de la gente de Esperanza, fuimos guardando las cosas mientras la fiesta se convertía en... historia. En una pequeña parte de nuestra historia. En una pequeña parte fundamental de nuestra historia que seguramente debería ser ignorada por nuestros biógrafos, si algún día a alguien se le ocurre que esta historia merece ser contada porque algo tan lábil como el éxito pudiera ameritarlo.
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Diario de shows y otras crónicas
12 julio 2006
Desde el escenario (7 de julio de 2006, Willie Dixon, Rosario)
Veinte tipos saltando arriba de un escenario que ya tiene chapa. Guitarras que pasan de mano en mano, micrófonos que reciben saliva de todo tipo, baile, mucho baile, y una alegría difícil de explicar. Por los parlantes saturados de tanta biaba suena “El Indulto”, un clásico de Los Vándalos que merece ser apropiado por cualquier músico rosarino que se le anime, un himno a la simpleza de las cosas buenas. Parece que no se nota que ninguno de los músicos pega los acordes como son, y es raro, pero no importa. Siga el baile.
A esa altura ya eran más de las cuatro de la mañana y los viejos todavía no estábamos cansados. Había empezado casi a las 2 con un show más que interesante de Degrade: viene bien este nuevo DGD, muy buenas canciones nuevas, muy a tono con las nuevas reversiones de las viejas, tranquilo y potente a la vez. Se están haciendo el honor a ellos mismos.
Después subió el coela y se sabía que sería un show impredecible. El set tiene que empezar con Cansado, un tema nuevo con destino de inédito, y a Huevo se le cae la guitarra antes de empezar. Siempre falta un mango para el peso…
Sale todo bien y van llegando los invitados. La idea es escucharnos en las voces de otros y, de alguna manera, hablar por boca de otros. La primera sorpresa es que también terminamos mirándonos en las caras de otros: Nahuel Antuña, bajista de Vudú, se trae una peluca alucinante para ser del coela, aunque esta noche elegimos disfrazarnos formalmente con camisas, corbatas y anteojos. Lisandro parece Rosales, un personaje de Mesa de Noticias que el jamás vio. Yo me veo como un mafioso ruso que parece no tener demasiado poder y el Teto es el Mini Me de la película de Austin Powers.
Sube al escenario Jula para hacer un clásico de The Cure: A Forest, típico berretín de roquero. Los pibes abajo del escenario no entienden mucho qué sucede, los más grandes parecen estar copados. Nosotros volamos por ese bosque, y Carlo Seminara ya está en el escenario improvisando con la percusión.
Entonces viene Te Conozco en la voz de otra persona. Ike Parodi, el excelente cantante de Vudú, se apropia de la canción y hace suya la letra de una manera que no había aparecido en los ensayos. Es increíble, es otra lectura de la letra, que se va para otro lado en los agudos de Ike, la canción viaja y somos felices, porque las canciones tienen que ser cantadas por mucha gente distinta. Te Conozco se lo merece especialmente. Mientras tanto, Nahuel Antuña empuja desde el bajo un arreglo del tema que hizo él hace tres años en otro show nuestro.
Dani Pérez y Augusto Fassini suben para el Utilero. Dani es el cantante de Los Sucesores de la Bestia, pero además es un músico que se va tornando cada vez más importante en la escena de Rosario. También toca con Los Vándalos cuando se les manca algún músico. Y Fasito, antes de ser el saxofonista de Los Vándalos, tocó con el coela, che. Y hacía mucho que queríamos volver a tocar juntos. Le pasé el Utilero en el camarín durante la prueba de sonido y al principio no lo entendió. Caí en la cuenta de que, como tema sencillo, el Utilero tiene cierta complejidad melódica. ¿Será por eso que gusta a los demás? Desde esta noche me empezó a gustar a mí, y Dani lo cantó como nunca.
Entonces viene un set bailable que arranca con Bailen Giles. Perdón, gente, nos corrimos con la guitarra de Huevo, fue la entrada más desafinada de nuestra carrera, una verdadera vergüenza, una pesadilla difícil de sobrellevar entre tanto clima festivo. En fin, a bailar.
Hasta que llega Pablito Pino para hacer Padre de Todos los Sánguches. No sé qué pensará él, para mí la canción le queda muy bien. Es muy lindo compartir un escenario con este tipo. A su lado está Javi Vega, bajista de Fluido, más que feliz. Tal vez muchos no lo sepan, pero no es poca cosa para nosotros tocar juntos. Con Javi y los chicos de Fluido nos hicimos amigos a partir de 2003 cuando viajamos juntos a La Falda y ganamos juntos el derecho a participar después en un festival que nunca se hizo. Antes de subir recordamos viejos tiempos, en los que nosotros éramos un cacho más viejos que él. “Vos tenías los pelos así”, me decía en el camarín dibujando una melena en el aire.
Antes de arrancar el último tema, más sorpresas. Me topo con dos gordos en calzoncillos con guitarras en mano: los guitarristas de Murió de Asco. Con Luis Beretta habíamos ensayado y Waldo había advertido que iba a subir. Pero no sabíamos que de esa manera. Ya está el show completo, arrancamos Crua Chan con la presencia de Diego Romero. Casi nadie entiende a quién estamos presentando hasta que sube Popono y, por supuesto, todo tiene que estallar cuando él llega a un escenario. Sin embargo, palabra de músico, no es el público el que estalla con Popono sino más bien los que estamos arriba. Le hice una absurda traducción de Crua Chan al castellano y vamos padelante. No la ensayamos y no podría haber salido mejor.
Cerremos todos con "El Indulto", le venía diciendo los días previos a Pato de Degrade. En algún momento se convenció. "Armenlo en los camarines mientras nosotros tocamos", le dije. Parece que no armaron nada. Quince tipos que no sabían lo que iban a tocar esperando a Popono, que estaba ajeno al plan. El tema arrancó hasta que llegó él y organizó los solos de cada músico. "Ya había guardado el saxo y cuando escuché el tema lo armé de nuevo y subí", me contaba Fasito después. Para todo el mundo fue fiesta. Para mí también, aunque por momentos me parecía un cachito desprolijo...(era un quilombo).
Hacía mucho que no teníamos tantos invitados en un show del coela. Gente de muchas bandas, con distintas historias y trayectos, pero con muchas cosas en común. Otras voces que nos regalaron un poco de nosotros mismos. Gracias, entonces, por el regalo, muchachos.
El Polaco
Veinte tipos saltando arriba de un escenario que ya tiene chapa. Guitarras que pasan de mano en mano, micrófonos que reciben saliva de todo tipo, baile, mucho baile, y una alegría difícil de explicar. Por los parlantes saturados de tanta biaba suena “El Indulto”, un clásico de Los Vándalos que merece ser apropiado por cualquier músico rosarino que se le anime, un himno a la simpleza de las cosas buenas. Parece que no se nota que ninguno de los músicos pega los acordes como son, y es raro, pero no importa. Siga el baile.
A esa altura ya eran más de las cuatro de la mañana y los viejos todavía no estábamos cansados. Había empezado casi a las 2 con un show más que interesante de Degrade: viene bien este nuevo DGD, muy buenas canciones nuevas, muy a tono con las nuevas reversiones de las viejas, tranquilo y potente a la vez. Se están haciendo el honor a ellos mismos.
Después subió el coela y se sabía que sería un show impredecible. El set tiene que empezar con Cansado, un tema nuevo con destino de inédito, y a Huevo se le cae la guitarra antes de empezar. Siempre falta un mango para el peso…
Sale todo bien y van llegando los invitados. La idea es escucharnos en las voces de otros y, de alguna manera, hablar por boca de otros. La primera sorpresa es que también terminamos mirándonos en las caras de otros: Nahuel Antuña, bajista de Vudú, se trae una peluca alucinante para ser del coela, aunque esta noche elegimos disfrazarnos formalmente con camisas, corbatas y anteojos. Lisandro parece Rosales, un personaje de Mesa de Noticias que el jamás vio. Yo me veo como un mafioso ruso que parece no tener demasiado poder y el Teto es el Mini Me de la película de Austin Powers.
Sube al escenario Jula para hacer un clásico de The Cure: A Forest, típico berretín de roquero. Los pibes abajo del escenario no entienden mucho qué sucede, los más grandes parecen estar copados. Nosotros volamos por ese bosque, y Carlo Seminara ya está en el escenario improvisando con la percusión.
Entonces viene Te Conozco en la voz de otra persona. Ike Parodi, el excelente cantante de Vudú, se apropia de la canción y hace suya la letra de una manera que no había aparecido en los ensayos. Es increíble, es otra lectura de la letra, que se va para otro lado en los agudos de Ike, la canción viaja y somos felices, porque las canciones tienen que ser cantadas por mucha gente distinta. Te Conozco se lo merece especialmente. Mientras tanto, Nahuel Antuña empuja desde el bajo un arreglo del tema que hizo él hace tres años en otro show nuestro.
Dani Pérez y Augusto Fassini suben para el Utilero. Dani es el cantante de Los Sucesores de la Bestia, pero además es un músico que se va tornando cada vez más importante en la escena de Rosario. También toca con Los Vándalos cuando se les manca algún músico. Y Fasito, antes de ser el saxofonista de Los Vándalos, tocó con el coela, che. Y hacía mucho que queríamos volver a tocar juntos. Le pasé el Utilero en el camarín durante la prueba de sonido y al principio no lo entendió. Caí en la cuenta de que, como tema sencillo, el Utilero tiene cierta complejidad melódica. ¿Será por eso que gusta a los demás? Desde esta noche me empezó a gustar a mí, y Dani lo cantó como nunca.
Entonces viene un set bailable que arranca con Bailen Giles. Perdón, gente, nos corrimos con la guitarra de Huevo, fue la entrada más desafinada de nuestra carrera, una verdadera vergüenza, una pesadilla difícil de sobrellevar entre tanto clima festivo. En fin, a bailar.
Hasta que llega Pablito Pino para hacer Padre de Todos los Sánguches. No sé qué pensará él, para mí la canción le queda muy bien. Es muy lindo compartir un escenario con este tipo. A su lado está Javi Vega, bajista de Fluido, más que feliz. Tal vez muchos no lo sepan, pero no es poca cosa para nosotros tocar juntos. Con Javi y los chicos de Fluido nos hicimos amigos a partir de 2003 cuando viajamos juntos a La Falda y ganamos juntos el derecho a participar después en un festival que nunca se hizo. Antes de subir recordamos viejos tiempos, en los que nosotros éramos un cacho más viejos que él. “Vos tenías los pelos así”, me decía en el camarín dibujando una melena en el aire.
Antes de arrancar el último tema, más sorpresas. Me topo con dos gordos en calzoncillos con guitarras en mano: los guitarristas de Murió de Asco. Con Luis Beretta habíamos ensayado y Waldo había advertido que iba a subir. Pero no sabíamos que de esa manera. Ya está el show completo, arrancamos Crua Chan con la presencia de Diego Romero. Casi nadie entiende a quién estamos presentando hasta que sube Popono y, por supuesto, todo tiene que estallar cuando él llega a un escenario. Sin embargo, palabra de músico, no es el público el que estalla con Popono sino más bien los que estamos arriba. Le hice una absurda traducción de Crua Chan al castellano y vamos padelante. No la ensayamos y no podría haber salido mejor.
Cerremos todos con "El Indulto", le venía diciendo los días previos a Pato de Degrade. En algún momento se convenció. "Armenlo en los camarines mientras nosotros tocamos", le dije. Parece que no armaron nada. Quince tipos que no sabían lo que iban a tocar esperando a Popono, que estaba ajeno al plan. El tema arrancó hasta que llegó él y organizó los solos de cada músico. "Ya había guardado el saxo y cuando escuché el tema lo armé de nuevo y subí", me contaba Fasito después. Para todo el mundo fue fiesta. Para mí también, aunque por momentos me parecía un cachito desprolijo...(era un quilombo).
Hacía mucho que no teníamos tantos invitados en un show del coela. Gente de muchas bandas, con distintas historias y trayectos, pero con muchas cosas en común. Otras voces que nos regalaron un poco de nosotros mismos. Gracias, entonces, por el regalo, muchachos.
El Polaco
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Diario de shows y otras crónicas
16 junio 2006
Cables Cruzados
El Regreso del Coelacanto participó de la primera emisión de Cables Cruzados, un programa encarado por la Municipalidad que consiste en mezclar músicos de dos generaciones diferentes vinculadas al rock rosarino para compartir su música. En esta ocasión, televisada por Canal 3 de tv abierta, el coela cruzó los cables con Jorge Fandermole, uno de los compositores más importantes que dio la llamada “Trova rosarina” de comienzos de los 80, luego volcado hacia el folclore pero siempre llevando adelante la bandera de la exquisitez armónica, melódica y poética. “Te conozco de algún lau”, del coela, y la legendaria “Río Marrón”, del Fander, fueron los temas compartidos en un programa de media hora que mostró, además de las ejecuciones en vivo de las canciones, extractos de la intimidad de los ensayos. Todo montado en una ágil edición con especial cuidado de la información y los contenidos.
Cruzarnos con los cables de Jorge Fandermole fue una experiencia muy interesante para nosotros como músicos. El Regreso del Coelacanto siempre fue una banda con intenciones de experimentar, de aprender descubriendo. A veces eso nos juega en contra, si se nota que atravesamos por procesos más largos que si fuéramos una banda que se aviene a reglas como por ejemplo las de género. Nosotros vamos aprendiendo mientras vamos tocando y eso sucede cada vez más en los últimos tiempos, que supimos atesorar una buena cantidad de saberes y errores a la hora de encarar nuestra música.
Pero básicamente lo que nos generó participar de Cables Cruzados fue poder confirmar que podemos desenvolvernos con versatilidad en terrenos muy diversos y nunca perdemos nuestro estilo.
Tocar con Fander nos expuso de varias maneras, al ser el coela una banda bastante más ruidosa en comparación con la música que él hace. Me expuso a mí como cantante, porque siempre es más fácil vociferar que cantar bien, y estudiar una canción como Río Marrón lleva a la garganta hacia otros enfoques que, aunque todavía no domino plenamente, es importante porque va abriendo mi espectro de matices. Espero haberlo hecho bien.
Como banda creo que logramos una versión correcta de un tema muy hermoso, que si bien no fue muy aggiornada le puso otros colores más rockeros pero al mismo tiempo respetuosos. Esa impronta rockera es la decantación de nuestro impulso y los límites que afortunadamente nos puso Jorge al llevarnos hacia el corazón de la canción y no privilegiar el arreglo, o bien los desarreglos con los que solemos despacharnos por nuestra forma de tocar mucho y trabajar –no siempre de la mejor manera, pero esa es la parte más inconfundible de nuestro estilo—las texturas sonoras con los instrumentos melódicos.
También nos gratificó la circunstancia de que un tipo como Fander, acostumbrado a cantar grandes canciones en su vida, se le anime a un tema nuestro. Un sueño que ha esta altura se había tornado inesperado. Fander le dio a “Te conozco” –y en esto tiene que ver la intención de Fabián Gallardo, que pergeñó este cruce pensando en esa canción-- un poco más de chapa, lo cual es mucho teniendo en cuenta que la canción fue escrita sin ninguna expectativa. Tal vez sea por eso que este tema está empezando a devolver cosas muy lindas: primero con un video que hicimos muy intuitivamente y terminó siendo un halagador gol en tiempo de descuento, ahora con esta posibilidad de ser mostrada de otra manera, ya cuando el partido se está terminando y ahora merece darles paso a otras canciones que nos van surgiendo. Darles paso, y también iluminarlas.
El Polaco
Cruzarnos con los cables de Jorge Fandermole fue una experiencia muy interesante para nosotros como músicos. El Regreso del Coelacanto siempre fue una banda con intenciones de experimentar, de aprender descubriendo. A veces eso nos juega en contra, si se nota que atravesamos por procesos más largos que si fuéramos una banda que se aviene a reglas como por ejemplo las de género. Nosotros vamos aprendiendo mientras vamos tocando y eso sucede cada vez más en los últimos tiempos, que supimos atesorar una buena cantidad de saberes y errores a la hora de encarar nuestra música.
Pero básicamente lo que nos generó participar de Cables Cruzados fue poder confirmar que podemos desenvolvernos con versatilidad en terrenos muy diversos y nunca perdemos nuestro estilo.
Tocar con Fander nos expuso de varias maneras, al ser el coela una banda bastante más ruidosa en comparación con la música que él hace. Me expuso a mí como cantante, porque siempre es más fácil vociferar que cantar bien, y estudiar una canción como Río Marrón lleva a la garganta hacia otros enfoques que, aunque todavía no domino plenamente, es importante porque va abriendo mi espectro de matices. Espero haberlo hecho bien.
Como banda creo que logramos una versión correcta de un tema muy hermoso, que si bien no fue muy aggiornada le puso otros colores más rockeros pero al mismo tiempo respetuosos. Esa impronta rockera es la decantación de nuestro impulso y los límites que afortunadamente nos puso Jorge al llevarnos hacia el corazón de la canción y no privilegiar el arreglo, o bien los desarreglos con los que solemos despacharnos por nuestra forma de tocar mucho y trabajar –no siempre de la mejor manera, pero esa es la parte más inconfundible de nuestro estilo—las texturas sonoras con los instrumentos melódicos.
También nos gratificó la circunstancia de que un tipo como Fander, acostumbrado a cantar grandes canciones en su vida, se le anime a un tema nuestro. Un sueño que ha esta altura se había tornado inesperado. Fander le dio a “Te conozco” –y en esto tiene que ver la intención de Fabián Gallardo, que pergeñó este cruce pensando en esa canción-- un poco más de chapa, lo cual es mucho teniendo en cuenta que la canción fue escrita sin ninguna expectativa. Tal vez sea por eso que este tema está empezando a devolver cosas muy lindas: primero con un video que hicimos muy intuitivamente y terminó siendo un halagador gol en tiempo de descuento, ahora con esta posibilidad de ser mostrada de otra manera, ya cuando el partido se está terminando y ahora merece darles paso a otras canciones que nos van surgiendo. Darles paso, y también iluminarlas.
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